El Mito del Jabón Infinito: Por qué "multiplicar" tu pastilla es un error costoso
En las redes sociales, la magia parece estar a un rallador de distancia. Seguramente has visto ese video viral: alguien toma una pastilla de jabón comercial, la ralla, le añade agua, una buena cantidad de azúcar y un chorro de alcohol. Tras calentarlo y dejarlo enfriar, ¡voilà!, lo que era una barra ahora son cinco.
En Jabonilandia nos encanta la creatividad, pero hoy tenemos que ponernos serios: Ese truco es un engaño. Aquí te explicamos por qué multiplicar jabón no es ciencia, sino una dilución que pone en riesgo tu piel.
La Anatomía del Engaño: ¿Qué está pasando realmente?
Para entender por qué esto no funciona, primero debemos entender qué estamos haciendo al mezclar estos ingredientes:
El exceso de agua: No estás creando más jabón, estás diluyendo las moléculas de jabón existentes. Es como añadirle un litro de agua a un vaso de jugo; tendrás más líquido, pero sabrá a nada y no tendrá nutrientes.
El azúcar y el alcohol: Se usan para dar una falsa apariencia de "glicerina" o transparencia y para ayudar a que la mezcla se funda. Sin embargo, no añaden propiedades limpiadoras ni hidratantes reales en esa proporción.
¿Por qué decimos que es una mentira?
Cuando "multiplicas" un jabón de esta manera, estás rompiendo el equilibrio químico que el fabricante diseñó originalmente. Estos son los peligros reales:
Pérdida de eficacia: El poder de limpieza (la capacidad de las moléculas de jabón para atrapar la grasa y la suciedad) se reduce drásticamente. Tienes algo que hace espuma, pero que no limpia igual.
El peligro de las bacterias: El jabón sólido comercial tiene muy poca agua, lo que impide que crezcan hongos. Al añadirle agua del grifo en casa, estás creando el caldo de cultivo perfecto para bacterias y moho, ya que no estás añadiendo conservantes profesionales.
Alteración del pH: Al mezclar ingredientes al azar, el pH del jabón resultante puede volverse inestable, provocando irritaciones, sequedad o dermatitis en pieles sensibles.
Regla de oro en Jabonilandia: El jabón es el resultado de una reacción química llamada saponificación. Si no hay aceites nuevos ni sosa cáustica, no hay jabón nuevo. Solo hay jabón viejo... y muy aguado.
Nuestro veredicto
En Jabonilandia defendemos el arte de hacer jabón desde cero, respetando los tiempos de curado y la pureza de los ingredientes. Multiplicar una pastilla rallada es, en el mejor de los casos, una manualidad fallida y, en el peor, un riesgo para tu salud cutánea.
Si quieres más jabón, no busques ralladores ni trucos mágicos. Mejor, ¡aprende con nosotros a formular tus propias barras desde la base
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¿Te has topado con este video en tus redes? Cuéntanos en los comentarios qué otros "trucos" te gustaría que analizáramos.
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