El Jabón que huele a Turrón: El secreto de la Avena cocida, Miel y Especias

 

Jabón

El Jabón de Avena, Miel y Especias: El Secreto del Aroma a Turrón.

Hace años, en mi búsqueda constante por hacer algo renovador en Jabonilandia, me hice una pregunta que cambiaría mi forma de entender las infusiones en la jabonería: ¿Cómo quedará un jabón hecho con avena cocida? Hoy, con la experiencia de miles de barras desmoldadas, regreso a aquella fórmula para explicarles por qué este jabón no es solo un limpiador, sino una experiencia sensorial que nos transporta a los aromas de la infancia, recordándonos el olor dulce y reconfortante del turrón artesanal.

La Ciencia detrás de la Inspiración

En ese experimento inicial, decidí alejarme de los aromas sintéticos y los colorantes de laboratorio. Quería que la naturaleza hablara por sí misma. Puse manos a la obra y diseñé una sinergia que hoy considero maestra: avena cocida, manzanilla, miel de abejas, clavos dulces y canela.

La magia de esta combinación no reside solo en sus propiedades, sino en su química aromática. La manzanilla, al combinarse con el clavo y la canela durante el proceso de saponificación, desprende un olor "sabroso", cálido y profundo. Es un aroma que no se siente artificial; es el olor real de los ingredientes interactuando con el calor del jabón.

El Corazón de la Receta: El Cocimiento Maestro

El procedimiento que utilicé, y que sigo recomendando por su efectividad, es la técnica del cocimiento concentrado. Para una barra de 2 kilogramos, preparamos una infusión potente:

  • Una cucharada grande de avena en hojuelas.

  • Una cucharada de flores de manzanilla.

  • Una cucharada pequeña de miel de abejas pura.

  • Clavos de olor y una rama de canela.

Todo esto se cocina en una taza de agua aproximadamente a fuego lento, dejando que el líquido reduzca y atrape toda la esencia de las plantas y especias. El resultado es un "almíbar" botánico cargado de mucílagos de avena y antisépticos naturales de la miel y el clavo.

La Incorporación: El Momento de la Verdad

Una de las lecciones más importantes que he aprendido en estos años es cuándo añadir estos aditivos. En mi receta original, esperé a que el jabón alcanzara su traza normal. Es en ese punto exacto donde la masa está lista para recibir el cocimiento.

Al batir uniformemente, la avena cocida se integra aportando una textura sedosa, casi de crema, mientras que los azúcares de la miel reaccionan ligeramente con la sosa restante para intensificar ese color caramelo natural, similar al turrón. Al no agregar fragancias ni colorantes, el jabón mantiene una honestidad visual y olfativa que el cliente valora por encima de cualquier producto comercial.

¿Por qué esta fórmula sigue siendo renovadora hoy?

Muchos me preguntan por qué usar avena cocida en lugar de harina de avena seca. La respuesta es la humectación. La avena cocida libera sus betaglucanos, creando una barrera protectora sobre la piel que calma la irritación de inmediato. Es el jabón ideal para quienes sufren de piel seca o buscan una exfoliación tan suave que casi no se siente, pero que deja la piel renovada.

Además, el uso de la canela y el clavo no es solo por el aroma. Ambos son potentes antibacterianos naturales. Al usarlos en infusión, evitamos la irritación que a veces producen sus aceites esenciales puros, logrando un jabón seguro incluso para pieles sensibles.

El Aspecto Final: La Barra de 2 Kilos

Cuando ves la barra de 2 kilos recién hecha, notas algo especial: un color crema tostado y una textura que invita al tacto. No hay artificios. Es el legado de una técnica que prioriza el "saber hacer" sobre el "comprar hecho".

Consejos de Experto.

Si vas a replicar esta joya de Jabonilandia hoy, ten en cuenta dos cosas:

  1. Control de Temperatura: La miel y la canela pueden calentar la masa. Si ves que el jabón se calienta mucho en el molde, no lo abrigues; deja que respire.

  2. El Curado: Aunque el olor a dulce es irresistible desde el primer día, dale 4 semanas de curado. El aroma a turrón se asentará y la espuma se volverá mucho más cremosa.

Conclusión: Este jabón de Avena, Miel y Especias es el recordatorio de que la jabonería es un arte vivo. Lo que comenzó como una pregunta curiosa en mi cocina, se convirtió en una de nuestras fórmulas más queridas.

¡Más fácil imposible! Cuéntame en los comentarios: ¿Te atreverías a usar ingredientes de tu despensa para crear aromas tan increíbles como este? ¡Te leo!

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Comentarios

  1. este invento me lo apunto¡! debe ser una maravilla para la piel.
    besos

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  2. Bueno pues creo que ha quedado muy bien y la miel, la avena y la manzanilla tienen muy buenas propiedades para la piel, seguro que será un gran jabón.

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  3. me encanta lo que haces te pasas!!!!
    lo encuentro genial estas experimentando todo el tiempo.
    yo hago mucho el jabon que me enseñaste con la pulpa de mango y a la gente le gusta mucho es muy suave !!
    que ganas de hacer esos procesos en el microhondas pero tengo uno bien simple. jajajajaj
    cariños desde chile.

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